¿Qué es la hiperhidrosis axilar?

Publicado el:
23 de junio de 2021

Transpirar es la acción natural del organismo que permite regular la temperatura del cuerpo para desintoxicarlo. Sin embargo, la sudoración excesiva puede provocar hiperhidrosis axilar. Afección que puede alterar la tonalidad de las axilas, provocando sensibilidad. 

¿Qué es la hiperhidrosis y cuáles son sus síntomas?

Cuando hablamos de hiperhidrosis nos referimos a la sudoración excesiva no relacionada con el calor o el esfuerzo físico. Lo cual puede ser contraproducente para nosotros, ya que este tipo de sudoración aguda puede generar diferentes tipos de dificultades a la hora de realizar nuestras actividades diarias. 

Los síntomas, por otro lado, suelen ser evidentes de manera inmediata. Puesto que generalmente las manos, pies, axilas y cara se ven afectados al menos una vez a la semana o durante todo un día, produciendo una sudoración progresiva en ambos lados del cuerpo

Pero, para ello existe el tratamiento de hiperhidrosis. Cuyas técnicas varían según el tipo de afección a tratar, siendo la hiperhidrosis axilar la afección más frecuente de todas. 

De allí la importancia de acudir con un especialista en casos de: 

  • Sudoración constante y excesiva. 
  • Estrés y ansiedad por causa de una sudoración irregular. 
  • Problemas de sudoración nocturna. 

Tipos de hiperhidrosis 

La hiperhidrosis suele clasificarse en dos tipos: 

  • Hiperhidrosis Primaria: Aparece generalmente en la infancia sin causas específicas, siendo mucho más común en manos y pies. Una vez se alcanza la adolescencia, los cambios hormonales pueden producir hiperhidrosis axilar. 
  • Hiperhidrosis Secundaria: Suele manifestarse en la etapa adulta generalmente como síntoma de alguna afección subyacente.  

Hiperhidrosis axilar: Cómo tratarla

Alrededor del 60% de los casos de hiperhidrosis se presentan en las axilas debido a la hiperactividad de las glándulas sudoríparas. Aspecto que incide directamente en el cuidado personal del afectado, generando diferentes tipos de molestias y complicaciones: 

  • Infecciones en la piel. 
  • Estrés emocional y ansiedad.  

Como en estos casos el sudor de las axilas resulta un problema de mayor gravedad, la medicina estética ofrece diferentes tratamientos según el grado de afección del paciente. Y entre ellos destacan: 

  • Los anticolinérgicos. 
  • La toxina botulínica. 
  • El bromuro de propantelina.  
  • Procedimientos quirúrgicos: curetaje y lipoaspiración. 
  • Radiofrecuencia por microagujas de oro.
  • Operación quirúrgica.

Si bien la operación quirúrgica ofrece soluciones casi permanentes, también es importante considerar otras alternativas, como es el caso de los medicamentos tópicos, la toxina botulínica y la radiofrecuencia por microagujas de oro

Diagnóstico 

Para el diagnóstico se realizan pruebas de anamnesis y exámenes físicos, aunque también se llevan a cabo pruebas de yodo y almidón para determinar si en efecto, padecemos de hiperhidrosis.  

  • Se aplica una solución de yodo en la zona y se deja en reposo. 
  • Se espolvorea la zona afectada con almidón de maíz para oscurecer las zonas con sudoración. 

Mientras tanto, las pruebas de laboratorio para el diagnóstico de la hiperhidrosis se basan en otros análisis clínicos. Puesto que, como hemos indicado anteriormente, la hiperhidrosis también puede ser síntoma de una enfermedad subyacente. 

Tratamiento de hiperhidrosis axilar 

Como hemos mencionado anteriormente, existen diferentes tratamientos para tratar la sudoración excesiva de las axilas. Entre los cuales destaca el tratamiento con toxina botulínica, la radiofrecuencia y el tratamiento con microondas, además de los antitranspirantes y la iontoforesis. 

  • Antitranspirantes: Productos a base de sales metálicas que se aplican en la zona afectada para regular la transpiración. Sin embargo, su efectividad es mínima en casos de hiperhidrosis aguda, y su uso constante puede causar irritación a mediano plazo.  
  • Iontoforesis: Mediante el intercambio de iones se suele alcanzar una correcta regulación de la sudoración, aunque bien es una técnica especializada en manos y pies, que además depende del número de sesiones y de la gravedad del caso.       
  • Toxina botulínica: La toxina botulínica tipo A se utiliza para tratar la hiperhidrosis primaria desde el 2004, ya que puede reducir el sudor hasta un 87% sin efectos secundarios. Para reducir el dolor durante la aplicación se utilizan anestésicos tópicos de efecto inmediato.
  • Radiofrecuencia: A través de la termólisis producida por la radiofrecuencia es posible controlar la actividad electroquímica de las glándulas sudoríparas, regulando la producción de sudor.  
  • Microondas: Mediante la técnica de microondas se produce calor mediante la rotación física de las moléculas dipolares, lo cual permite controlar la actividad de las glándulas sudoríparas. Esto resulta una alternativa terapéutica e individualizada poco invasiva con baja incidencia de riesgo.
  • Cirugía clásica: La simpatectomía es una técnica quirúrgica clásica que se realiza en las axilas para cortar el impulso de sudoración que se transmite a través de la vía nerviosa. 

Cabe destacar que la evidencia científica apunta hacia los tratamientos con radiofrecuencia y toxina botulínica. Pues en comparación con los remedios para la hiperhidrosis axilar, su eficacia es alta y recomendada para cualquier grado de afección. 

Más sobre la técnica de infiltración de la toxina botulínica

En Reabel aprovechamos los beneficios de la toxina botulínica para combatir la sudoración excesiva. De hecho, dicho mecanismo permite bloquear la transmisión nerviosa neuromuscular, limitando la producción de sudor después de los primeros cuatro días:

  • Previo a la infiltración se trata el área mediante la técnica del test de Minor (aplicación del yodo-almidón). 
  • Se aplican antisépticos y se delimitan los cuadrantes en la zona axilar. 
  • Para reducir el dolor aplicamos anestésicos locales de máxima calidad que actúan de manera casi inmediata. 
  • También es posible realizar infiltración subcutánea para reducir las molestias durante el procedimiento.    
  • Por lo general se utilizan 50 unidades por axila, infiltradas equitativamente vía intradérmica y respetando una distancia de 1 a 2 cm. 

Sin embargo, sus efectos duran seis meses aproximadamente. Por lo que se recomiendan alternativas complementarias u otras soluciones individualizadas.     

Más sobre el tratamiento con radiofrecuencia  

Para la técnica de radiofrecuencia se utiliza un cabezal que emite radiofrecuencia por microagujas de acero quirúrgico, las cuales penetran la epidermis y dermis sin causar ningún tipo de daño. 

De esta manera, las microagujas emiten altas dosis de energía que destruyen la acción de las glándulas sudoríparas, logrando un resultado permanente bastante óptimo que incluso mejora la apariencia y tenacidad de la piel.

  • La sesión empieza con pruebas diagnósticas con almidón – yodo
  • Se colorean las axilas con iodopovidona.
  • Se espolvorea talco sobre las axilas y se elimina el excedente adecuadamente para apreciar la zona a tratar.
  • Se administra anestesia local y se procede a la aplicación de las microagujas.  
  • Se seleccionan los grados de potencia y duración según sea el caso. De esta manera se lesionan las glándulas sudoríparas sin afectar la dermis ni la epidermis.   

Como dicho procedimiento es ambulatorio, no requiere quirófano ni operación. Se requieren de dos a cuatro sesiones para alcanzar los resultados deseados. 

¿Por qué se produce hiperhidrosis axilar?

En la hiperhidrosis los nervios encargados de enviar señales a las glándulas sudoríparas se descontrolan, causando sudoración excesiva en la zona de las axilas. 

No existe una causa específica para el tipo de trastorno primario. Sin embargo, se supone que es una afección de carácter hereditario, puesto que la mayoría de las veces se produce en varios miembros de la familia. 

No obstante, la hiperhidrosis secundaria se relaciona con otras enfermedades: 

  • Diabetes. 
  • Problemas de glándulas tiroideas. 
  • Niveles bajos de azúcar en la sangre. 
  • Problemas cardíacos. 
  • Trastornos del sistema nervioso. 
  • Infecciones. 

El consumo de ciertos medicamentos puede provocar sudoración irregular, por lo que se recomienda estar atentos a posibles efectos secundarios. 

Prevención 

Aunque la hiperhidrosis no puede prevenirse, pueden llevarse a cabo ciertas medidas preventivas para regular la transpiración y mejorar nuestra calidad de vida antes de iniciar el tratamiento adecuado.  

  • Usa prendas frescas que permitan la transpiración. 
  • Aplicar ácido bórico o talco para regular la sudoración. 
  • Cambia tus hábitos de consumo: evita el consumo de alcohol, café, tabaco y alimentos picantes. 
  • Aumenta el consumo de vitamina D para mejorar la salud de la piel.
  • Manejar el estrés, la ansiedad y la tensión emocional. 
  • Optimizar la higiene corporal.  
  • Equipar varias modas de ropa en caso de salir. 

Para saber más sobre el tratamiento de hiperhidrosis, contáctanos. En clínica Reabel contamos con la mejor tecnología aplicada al sector de la salud estética.

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